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Un caso clínico de la enfermedad de Glässer en lechones recién destetados.

J.L. Lorenzo González y M.L. Rosas Valverde. Segovia, España.


INTRODUCCIÓN

La enfermedad de Glässer podría ser calificada como un proceso relativamente normal en la producción de cerdos. Pero no deja de despistarnos en nuestro día a día, debido a su presentación repentina e inexplicable en los animales, entre las 4 y 10 semanas de vida, en situaciones en que no se han realizado cambios lo suficientemente importantes, ni de manejo, ni de otra índole. Por otro lado el diagnóstico laboratorial se nos hace muy complicado por el difícil aislamiento de la bacteria de las muestras que remitimos, lo que en muchas ocasiones conlleva un retraso en las posibles medidas a adoptar.
Normalmente es un proceso que comienza con un aviso al veterinario porque los cerdos destetados se encuentran enfermos, no comen y tienen tos y a veces diarrea y se produce un repentino aumento de bajas.

EXPLOTACIÓN

En esta ocasión se trata de una explotación de ciclo cerrado con una capacidad para 600 reproductoras. En la fase de recría, últimamente no se han conseguido unos resultados buenos en cuanto a porcentaje de bajas, como se ve en la gráfica 1. En este caso hablamos de una explotación con unas salas de partos antiguas y mal ventiladas, donde es frecuente la presencia de lechones destetados muy pequeños (20 % de colas).
Los problemas de esta fase son los normales de una explotación: diarreas por coli β haemolitico, enfermedad de los edemas y meningitis estreptocócica.

HISTORIA CLÍNICA

Durante el verano de 2007 se produce un aumento de bajas en la recría con un cuadro clínico complejo: tos, disnea, presencia de diarreas, meningitis estreptocócica poliartritis, fiebre (40,5-41 º C) y algo que nos confundió al principio los lechones presentaban edema palpebral.

Los piensos de iniciación, prestarter y estarter llevan una medicación de 300 ppm de Amoxicilina y 120 ppm de Colistina.
Los síntomas comenzaban a aparecer a los pocos días del destete (que en esta granja se realiza a los 26 días de vida).
Por la historia clínica de la granja comenzamos a realizar una medicación vía agua con amoxicilina a una dosis de 10 mg. / kg de peso vivo. Los animales con síntomas clínicos se trataban inyectándoles con Ceftiofur (3mg. / kilo de peso vivo)
Se mandaron muestras de pulmón, intestino y las cabezas, con diagnostico negativo a Haemophillus parasuis.
Tampoco pudimos apreciar en las necropsias lesiones típicas de la enfermedad: ni pleuritis, ni poliserositis fibrinosa.
Como la evolución no era favorable decidimos cambiar la medicación en el agua por Doxiciclina (0,50 gr. / litro de agua). Después de casi tres meses, desde el comienzo de los problemas y a pesar de los cambios en la medicación, no se conseguían resultados positivos y aunque los síntomas mejoraban en el momento de aplicar los tratamientos en el agua, se producía un elevado porcentaje de lechones retrasado (20 %) de los que un 50 % eran después bajas.

En el mes de octubre el panorama nos cambio, por suerte para nosotros. En las necropsias comenzaron a presentarse lesiones típicas de la enfermedad de Glässer: poliserositis fibrinosa y aunque no se pudo aislar en el laboratorio Haemophilus parasuis nos planteamos cambiar la estrategia de la medicación por la vacunación. Pero se nos presentaba el problema de que la sintomatología aparecía pocos días después del destete, por lo que plantearnos la vacunación a los lechones en la primera y tercera semana de vida no resultaría una buena solución.

TRATAMIENTO

Teníamos claro, por los resultados de bajas que estábamos teniendo, que las medicaciones en el agua y en el pienso no estaban siendo efectivas y la única alternativa posible era la vacunación y como el problema se presentaba a una edad tan temprana sabíamos que no íbamos a conseguir una protección tan rápida como necesitábamos. Pero como no encontrábamos otra solución comenzamos a vacunar los lechones en la primera y tercera semana de vida. Pero al mismo tiempo se instauró un programa de vacunación a las madres 30 y 10 días antes de la fecha prevista de partos.

RESULTADOS

Como esperábamos la vacunación de los lechones no mejoró el problema y los porcentajes de bajas continuaron elevados hasta el mes de diciembre. A partir de entonces empezaron a destetarse hijos de madres que habían sido vacunadas dos veces en la gestación y desde entonces el problema se considera controlado.


CONCLUSIONES

1- La enfermedad de Glässer está presente en muchas explotaciones y posiblemente por la medicación que los piensos estarter presentan, no se aprecia normalmente de forma clínica. Además se considera que las infecciones por Haemophilus parasuis son esporádicas y asociadas al estrés (ventilación, temperatura, cambios de alimentación, hacinamiento, etc.), así como más fácil describirlas en granjas con un buen estado sanitario.

2- El diagnostico laboratorial del Haemophilus parasuis es complejo y son muchos los resultados negativos en animales tanto con lesiones como sin ellas.

3- Además la sintomatología clínica tampoco es específica de esta enfermedad y puede estar presente en otros muchos procesos (disnea, tos conjuntivitis, descarga ocular, meningitis, poliartritis, etc.)

4- La vacunación de lechones frente a este proceso, con una presentación clínica más común (50 días de vida), nos ha dado resultados positivos en otras ocasiones. Y a nosotros, este es el tercer caso en que la vacunación en madres a resultado efectiva, cuando su presentación clínica es tan temprana que no tenemos un periodo de tiempo lo suficientemente efectivo para que las vacunas protejan a los lechones destetados.